De acuerdo con el relato de Netanyahu, Macron lo llamó ese día para plantearle la posibilidad de establecer un alto el fuego inmediato y buscar una salida diplomática a la confrontación. El mandatario israelí aseguró que rechazó la propuesta y utilizó calificativos como «monstruos» y «neonazis» para referirse a los integrantes de Hamás, a quienes también comparó con el grupo terrorista Estado Islámico (ISIS).
Durante la conversación, según la versión israelí, Netanyahu advirtió a Macron que, si Hamás no era detenido en la región, la amenaza podría terminar trasladándose a las calles de París. Ahora, el jefe del Gobierno israelí sostiene que los acontecimientos registrados recientemente en Francia respaldan aquella advertencia.
Sin embargo, la afirmación debe distinguirse de los hechos que pueden establecerse de manera independiente. El relato sobre la llamada corresponde a Netanyahu y, sin una confirmación adicional de las autoridades francesas o documentación pública de la conversación, no es posible presentar todos sus detalles como hechos verificados.
Asimismo, vincular los disturbios ocurridos en Francia con Hamás requiere pruebas concretas. Las protestas y los episodios de violencia pueden responder a diferentes factores políticos, económicos y sociales, y no deben atribuirse automáticamente a una organización por la coincidencia temporal o por las declaraciones de un dirigente.
La controversia vuelve a poner sobre la mesa las diferencias entre Israel y Francia respecto a la respuesta al conflicto, el alto el fuego y la vía diplomática. También refleja cómo los acontecimientos en Oriente Medio continúan influyendo en el debate político europeo sobre seguridad, radicalización y estabilidad social.
Por el momento, la advertencia que Netanyahu asegura haber formulado a Macron debe entenderse dentro de su propio relato, mientras que cualquier relación entre Hamás y los recientes disturbios en Francia necesita sustentarse en evidencia verificable.