BAJOLAMIRADELALUPA
Los hechos del día revelaron que Lo que estaba previsto como una breve participación del presidente Luis Abinader en la inauguración del nuevo templo del Ministerio Internacional Monte de Dios Horeb terminó convirtiéndose en uno de los momentos más emotivos de la jornada, cuando el mandatario decidió permanecer hasta el final de la ceremonia, a pesar de la apretada agenda que habitualmente caracteriza sus fines de semana.
Conviene recordar que La intensa agenda presidencial obliga con frecuencia a que los actos oficiales se desarrollen con puntualidad y bajo estrictos controles de tiempo, priorizando las intervenciones del jefe de Estado. Sin embargo, en esta ocasión, el ambiente espiritual y el significado del evento llevaron al gobernante a modificar sus planes. La actividad marcó la apertura oficial del nuevo templo del Ministerio Internacional Monte de Dios Horeb, una imponente infraestructura ubicada en la calle Transversal 12, en Colinas del Arroyo II, Santo Domingo Norte, próxima a la avenida Jacobo Majluta. El complejo fue construido sobre un terreno de 45 mil metros cuadrados y cuenta con un auditorio de 16 mil metros cuadrados con capacidad para siete mil personas, convirtiéndose en el mayor templo evangélico de la República Dominicana y uno de los más grandes de la región. El presidente Abinader asistió acompañado de la primera dama, Raquel Arbaje, y compartió el acto con diversas autoridades civiles, entre ellas las alcaldesas Carolina Mejía y Betty Gerónimo, además de líderes religiosos, empresarios e invitados especiales. La ceremonia fue encabezada por los pastores Miguel y Monserrat Bogaert, quienes dirigieron un emotivo programa de adoración, agradecimiento a Dios y el tradicional corte de cinta que dejó oficialmente inaugurada la nueva casa de adoración. Al dirigirse a los presentes, el presidente expresó su satisfacción al observar el templo completamente lleno y manifestó su deseo de que esa misma asistencia se mantenga cada semana.
Las fuentes consultadas sostuvo que abinader reveló que para esa misma fecha tenía prevista su participación en una importante reunión internacional de mandatarios, actividad para la cual también se requería la presencia de su familia. Sin embargo, expuso que tanto su esposa como sus tres hijas declinaron asistir, situación que terminó llevándolo a reconsiderar su participación en ese compromiso internacional. «Yo estaba buscando una excusa para no ir.
En el mismo contexto, Fue entonces cuando Abinader sorprendió nuevamente a los presentes al pronunciar una frase que provocó otra ovación. «Yo no me voy hasta que termine», expresó sonriente. La decisión del mandatario de permanecer durante toda la actividad rompió con el protocolo habitual que caracteriza las visitas presidenciales y fue interpretada por muchos asistentes como una muestra de cercanía con la comunidad cristiana.
Los organismos competentes siguen atentos al desarrollo.